lunes, 28 de agosto de 2017

Articulo Científico 



Los artículos científicos deben estar cuidadosamente redactados para expresar de un modo claro y sintético lo que se pretende comunicar, e incluir las citas y referencias bibliográficas indispensables para contextualizar, justificar y verificar los antecedentes e ideas o datos previos contenidos en el trabajo. El contenido debe exponer además toda la información necesaria para poder reproducir los resultados originales que se dan a conocer en el mismo.
En ocasiones los artículos científicos son síntesis de informes o tesis de mayor envergadura, que orientan los esfuerzos de quienes puedan estar interesados en consultar la obra original. A veces la palabra inglesa paper posee una acepción ligeramente más amplia, pues incluye también a las ponencias.
Cuando un trabajo no está aún publicado, pero ya ha sido aceptado por el comité editorial para su publicación, se dice que está «en prensa». Para el principios del siglo XXI se estimó que el número de artículos científicos publicados en el mundo tenía un crecimiento exponencial, duplicándose el número total de artículos publicados cada 9 años21​ Hacia 2012 el número de artículos publicados al años se estimaba en 1,8 millones (algo más de 1/3 de los mismos pertenecían a publicaciones sobre ciencias naturales). Además los datos muestran que el desempeño científico internacional está fuertemente correlacionado en el PIB, debido a que los países con mayor ingreso nacional destinan una mayor cantidad de recursos a la investigación científica.

Experimento de Tuskegee


Este experimento generó mucha controversia y provocó cambios en la protección legal de los pacientes en los estudios clínicos. Los sujetos utilizados en este experimento no habían dado su consentimiento informado, no habían sido debidamente notificados de su diagnóstico y fueron engañados al decirles que tenían «mala sangre» (un término local para referirse a enfermedades que incluían la sífilis, la anemia y la fatiga). Les dijeron que si participaban en el estudio recibirían tratamiento médico gratuito, transporte gratuito a la clínica, comidas y un seguro de sepelio en caso de fallecimiento.​
En 1947, la penicilina se había convertido en el principal tratamiento para la sífilis. Antes de este descubrimiento, la sífilis frecuentemente conducía a una enfermedad crónica, dolorosa y con fallo multiorgánico. En vez de tratar a los sujetos del estudio con penicilina y concluirlo o establecer un grupo control para estudiar el fármaco, los científicos del experimento Tuskegee ocultaron la información sobre la penicilina para continuar estudiando cómo la enfermedad se diseminaba y acababa provocando la muerte. También se advirtió a los sujetos que evitaran el tratamiento con penicilina, que ya estaba siendo utilizada con otros enfermos del lugar. El estudio continuó hasta 1972 cuando una filtración a la prensa causó su fin. Para entonces, de los 399 participantes 28 habían muerto de sífilis y otros 100 de complicaciones médicas relacionadas. Además, 40 mujeres de los sujetos resultaron infectadas y 19 niños contrajeron la enfermedad al nacer.En 1932, cuando empezó el estudio, los tratamientos para la sífilis eran muy tóxicos, peligrosos y de efectividad cuestionable. Parte de la intención del estudio era determinar si los beneficios del tratamiento compensaban su toxicidad y reconocer las diferentes etapas de la enfermedad para desarrollar tratamientos adecuados a cada una de ellas. Los médicos reclutaron a 600 varones negros: de los 600, 399 estaban infectados con sífilis antes de comenzar el estudio, para estudiar el progreso de la enfermedad durante los 40 años siguientes. Para establecer comparaciones, también se estudió un grupo de control de 201 varones sanos.
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Hormonas corticosuprarrenales


Las dos glándulas suprarrenales, con un peso aproximado de 4 g cada una, se hallan en los polos
superiores de los riñones. Cada glándula se compone de dos porciones
diferentes, la médula suprarrenal y la corteza suprarrenal. La médula suprarrenal, que ocupa el 20%
central de la glándula, se relaciona desde el punto de vista funcional con el sistema nervioso
simpático; secreta las hormonas adrenalina y noradrenalina en respuesta a la estimulación simpática.
A su vez, estas hormonas provocan casi los mismos efectos que la estimulación directa de los nervios
simpáticos en todas las regiones del cuerpo.
La corteza suprarrenal secreta un grupo completamente diferente de hormonas, llamadas
corticoesteroides. Todas estas hormonas se sintetizan a partir del esteroide colesterol y todas poseen
una fórmula química parecida. Sin embargo, las pequeñas variaciones de su estructura molecular
proporcionan diferencias funcionales muy importantes.




Hormonas metabólicas tiroideas



La glándula tiroides, situada justo por debajo de la laringe y a ambos lados y por delante de la
tráquea, es una de las glándulas endocrinas más grandes, con un peso que oscila entre 15 y 20 g en
los adultos sanos. El tiroides secreta dos hormonas importantes, la tiroxina y la triyodotironina,
conocidas a menudo como T4 y T3, respectivamente. Ambas inducen un notable aumento del
metabolismo del organismo. La ausencia completa de secreción tiroidea provoca con frecuencia
descensos metabólicos de hasta un 40-50% inferiores al valor normal, mientras que la secreción
excesiva incrementa el metabolismo en hasta el 60-100% por encima de lo normal. La secreción
tiroidea está controlada por la tirotropina (TSH), secretada por la adenohipófisis.
La glándula tiroides secreta, además, calcitonina, una hormona importante para el metabolismo del
calcio.
La glándula tiroides se compone de un elevado número de folículos cerrados (100 a 300 μm de diámetro), que están repletos de una sustancia secretora denominada coloide y revestidos por células epiteliales cúbicas que secretan a la luz de los folículos.
El componente principal del coloide es una glucoproteína de gran tamaño, la tiroglobulina, cuya
molécula contiene las hormonas tiroideas. Cuando la secreción se encuentra en los folículos, la
sangre debe absorberla de nuevo a través del epitelio folicular para que pueda actuar en el
organismo. El flujo sanguíneo por minuto de la glándula tiroides equivale a unas cinco veces su
peso, lo que supone un aporte sanguíneo comparable al de cualquier otra región del organismo, con
la posible excepción de la corteza suprarrenal.

La hipófisis y su relación con el hipotálamo


Adenohipófisis y neurohipófisis

La hipófisis , denominada también glándula pituitaria, es una pequeña glándula de
alrededor de 1 cm de diámetro y 0,5-1 g de peso, situada en la silla turca (una cavidad ósea de la base
del cráneo) y unida al hipotálamo mediante el tallo hipofisario. Desde una perspectiva fisiológica, la
hipófisis se divide en dos partes bien diferenciadas: el lóbulo anterior o adenohipófisis y el lóbulo
posterior o neurohipófisis. Entre estas dos partes existe una pequeña zona poco vascularizada y
denominada parte intermedia, mucho menos desarrollada en la especie humana y mucho más grande
y funcional en algunos animales.
Desde el punto de vista embriológico, las dos porciones de la hipófisis tienen procedencias
diferentes: la adenohipófisis deriva de la bolsa de Rathke, una invaginación embrionaria del epitelio
faríngeo, y la neurohipófisis lo hace de una evaginación de tejido nervioso del hipotálamo. El origen
de la adenohipófisis en el epitelio faríngeo explica la naturaleza epitelial de sus células, mientras que
el origen de la neurohipófisis en el tejido nervioso justifica la presencia de abundantes células de tipo
glial en esta glándula.
La adenohipófisis secreta seis hormonas peptídicas necesarias y otras de menor importancia,
mientras que la neurohipófisis sintetiza dos hormonas peptídicas importantes. Las hormonas de la
adenohipófisis intervienen en el control de las funciones metabólicas de todo el organismo